Hacia una gestión del agua más inteligente

Desde su aprobación en otoño de 2015, los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible han marcado a los Estados miembros de la ONU la senda de compromisos a seguir para asegurar, en 2030, la erradicación de la pobreza, la protección de los recursos naturales y una vida próspera para los habitantes del planeta.

El sexto objetivo, referido al agua, incide en la necesidad de adoptar medidas que garanticen su disponibilidad, así como la de infraestructuras de saneamiento, en los cinco continentes. Una meta ambiciosa si tenemos en cuenta que, según el último informe de esta misma institución, más de 2.000 millones de personas carecen todavía de acceso a servicios básicos de agua y saneamiento.

Terminar con esta situación exige que los países consideren prioritario instaurar políticas que conduzcan a garantizar que el agua llegue a todas las personas y se utilice de forma equilibrada en todos los ámbitos (agrícola, industrial, de producción energética y consumo urbano).

Pero ¿cuál es la situación concreta en España? ¿Cómo utilizamos el agua? ¿Qué sectores necesitan más cantidad y a cuánto asciende el consumo medio por habitante en nuestro país? ¿Estamos haciendo algo para ayudar a que se cumplan los Objetivos de Desarrollo Sostenible?

Según datos de la consultora PWC, entre los años 2000 y 2014, el sector agrícola consumió, de media, el 65,4% de los recursos hídricos de nuestro país. El 19,2% fue utilizado por el sector industrial y energético, y el 15,4% sirvió para abastecer al segmento urbano.

En lo que se refiere al consumo medio de agua por habitante, el estudio destaca que en España ha descendido gracias a dos factores: la mejora en los sistemas de provisión de agua en las ciudades (más ecológicos) y el descenso demográfico. Así las cosas, si en el año 2000 en España consumíamos de media 904 metros cúbicos de agua por habitante, en 2014 la cifra disminuyó hasta los 703 metros cúbicos de agua.

Pero aún se puede hacer más, y las autoridades y expertos competentes responsables de su gestión lo saben. El propio Ministerio para la Transición Ecológica lo ha dejado claro en el texto de presentación de su proyecto “Libro verde de la Gobernanza del agua en España”.

En él se expone la necesidad de que los actores implicados en la provisión de agua generen propuestas nuevas, para evitar problemas de escasez a causa de la desertificación del territorio, modernizar los sistemas de riego agrícola o cumplir con la legislación de la UE en materia de depuración.

Para documentar este trabajo ministerial, se han recogido las propuestas presentadas en los debates sobre el Pacto Nacional del Agua, un acuerdo que el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente impulsó durante la última legislatura.

Pero eso no es todo. Desde diciembre de 2018 hasta enero de 2019, se abrió un periodo de consulta durante el que se sumaron las ideas del personal de la Dirección General del Agua del MITECO, de las nueve Confederaciones Hidrográficas y de las empresas públicas de agua (ACUAMED y Mancomunidad de Canales del Taibilla).

El resultado de todo ese trabajo se ha plasmado en la identificación de 11 temas clave relacionados con la mejora de la gestión del agua.

Entre ellos, destaca la necesidad de abordar la reforma legal y del régimen concesional, cambios en su fiscalidad, disponer de información más detallada, utilizar nuevas tecnologías en la gestión de infraestructuras o fomentar la corresponsabilidad ciudadana.

 


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